El arte de cocinar datos a fuego lento: Paula Bria en la PowerTaberna

Publicado el 22 de marzo de 2026, 21:41

Hoy se ha pasado por la Powertaberna...Paula Bria, una profesional de Business Intelligence y Analítica, es Licenciada en Psicología y con formación de posgrado en evaluación psicológica. Todo ello hace que tenga un enfoque poco común y tremendamente valiosa. Paula ha sabido trasladar ese pensamiento analítico y humano al mundo del dato, ayudando a las organizaciones a transformar información en decisiones con impacto real. Su trabajo se centra en ordenar el caos, profesionalizar el reporting y convertir intuiciones en métricas accionables, incluso en contextos con recursos limitados pero grandes desafíos.

Especialista en herramientas como Power BI, Power Query, DAX ...., Paula no se limita a enseñar tecnología: impulsa la cultura data‑driven desde una mirada estratégica, accesible y muy didáctica. Ha creado y desarrollado áreas de datos desde cero, optimizando procesos y acompañando a equipos en su madurez analítica, siempre con el objetivo de que los datos sean una palanca real de cambio y no solo un ejercicio técnico. 

Además, es docente, formadora y ponente habitual en eventos de la comunidad, donde destaca por su capacidad para explicar conceptos complejos de forma clara y práctica. Es también creadora y host de La Cocina del Dato, un espacio donde combina datos, comunicación y creatividad para demostrar que el mundo del análisis no es exclusivo ni inaccesible, sino una oportunidad abierta para quienes se animan a dar el salto.

Aprovechando su visita, le he entrevistado y os dejo sus respuestas para que la conozcáis mejor.

En tu perfil pone que eres psicóloga, ¿cómo pasa una psicóloga a ser analista de datos?

Es una pregunta que recibo frecuentemente, y la verdad es que no es tan extraño como suena. Cuando estaba finalizando la Licenciatura, me di cuenta de que tenía una “extraña” pasión por los números, la estadística y la metodología de la investigación -y digo “extraña” porque la mayoría de los psicólogos se dedican a atender pacientes, claro-. Y, aunque ustedes no lo crean, los fenómenos psicológicos se pueden cuantificar y se pueden analizar como cualquier dato. Si no me creen, vean mis artículos publicados: ‪Maria Paula Bria - ‪Google Académico.

En el 2016 empecé mi tesis de Licenciatura, y me metí cada vez más en el mundo de la investigación en psicología. Hoy me doy cuenta de que estuve haciendo análisis de datos todo ese tiempo. Luego hice mi tesis de Maestría, también basada en datos. Tuve una beca doctoral. Cuando esa beca estaba llegando a su fin, dije, ¿y ahora qué hago? En Argentina, por cuestiones económicas, es imposible dedicarse exclusivamente a la docencia universitaria. Desde el 2018 y hasta este año 2026, sólo por amor y unos 140 euros mensuales (ciento cuarenta euros, no es que me faltó un cero), he dado clases en mi querida Universidad de Buenos Aires. Ni la beca ni la docencia universitaria son sostenibles en el tiempo.

Fue en ese momento, movida también por el uso de R en investigación y otro extraño gusto por la programación, que empecé a buscar la manera de meterme en el mundillo del análisis de datos. Ya no desde la psicología y con R, sino desde lo que el mercado pide: empezando por Power BI, Excel, Python, Power Automate, y muchos etcéteras. Curso va, curso viene, llegué hasta donde estoy ahora. No fue fácil, fue un camino con muchos vericuetos, pero acá estamos. Y uno de los grandes motores de compartir en comunidad, para mí, es promover la idea de que los datos son para todos y para todas. No importa de qué carrera vengas.

¿Qué hábito o rutina te ayuda a mantener el equilibrio entre vida personal y profesional?

Últimamente me está costando muchísimo el equilibrio: trabajo en una empresa, doy cursos, estudio, tengo mi canal de youtube, publico en LinkedIn… y otras que se me deben estar olvidando un viernes a las 2 AM, mientras escribo esto. Diría que este “desequilibrio” sienta las bases para el equilibrio que vendrá. Para la vida que quiero construir. Hace no mucho Yanina Ariadna publicó algo en LinkedIn que me resonó muchísimo (y es que sí, con ella compartimos mucho): que alguien le cuestionó hacer un vivo en YouTube un domingo. Y sí, nos gusta lo que hacemos, lo hacemos con pasión, con cariño, con ganas de hacer comunidad.

No obstante, en algún momento el equilibrio debería llegar. Aunque no sé muy bien cuándo, porque mi personalidad hiperactiva siempre se va por las ramas 😅. Lo que sí me ayuda: apartar una hora del día para charlar con mi pareja. No de cuestiones logísticas y cotidianas, sino de la vida. Hacernos bromas, reírnos, o hablar de sueños/miedos/inquietudes. El futuro, nuestro perro, la familia, un chisme. También la meditación y el espacio para hacer algo que me guste, pero que no tenga que ver con lo laboral: estudiar un idioma por placer, cantar, actuar, pintar, incluso hacer diamond painting (si no lo conocen, ¡lo recomiendo!).

¿Qué libro, película o persona ha influido más en tu forma de trabajar?

No soy muy cinéfila, pero si me pongo a hacer asociación libre (a lo Freud), lo primero que se me vino a la mente es la película “El Diablo viste a la Moda”. Que, por cierto, dentro de poco estrena segunda película. Una chica que sueña, que tiene empuje, que a veces soporta hasta lo insoportable, pero que se reinventa para salir adelante.

Personas que influyen e inspiran: amigos que me dieron los eventos, y la vida en el mundo de los datos y la comunidad. Todos ellos, que son muchos y me hacen sentir menos sola. Hoy, trabajando codo a codo, e influyendo en mi forma de hacerlo: Yanina Ariadna -con quien además fundamos la Comunidad “Felices los Datos” 🐮🐄 y damos cursos hermosos-, Victoria Biscaychipy, Lourdes Rojos, Deyvit Jeri, Annabella Chenal, Nelly González, y tantos más (perdón por no nombrar a todos).

Librazos que son mi fuente de inspiración y consulta, y que además están escritos por personas que admiro profundamente, en lo personal y lo profesional:

  • Curso de Lenguaje DAX, de Ana María Bisbé;
  • Arquitectura e ingeniería de datos: Pilares sólidos para decisiones estratégicas, de Walter Calcagno;
  • La Magia de Power Query, de Rafael González.

¿Qué te atrajo inicialmente de tu sector y qué te sigue motivando hoy?

Inicialmente me atrajo la posibilidad de reinventarme o hacer una transición de carrera. También la idea de comunidad me impulsó muchísimo. Son muchas las personas que necesitan (necesitamos) compañía y lógica comunitaria para crecer, para potenciarnos, para transitar caminos inciertos con otros que ya vienen caminando desde antes. Honestamente, no me imagino otra forma mejor de crecer y aprender que no sea en comunidad.

Hoy, además de la comunidad, me siguen motivando los desafíos. Si hay algo maravilloso en los datos, y en el mundo de la tecnología en general, es que nunca se deja de aprender. No hay posibilidad de aburrirse o de quedarse quieta. Todos los días encuentro una necesidad o un requerimiento que me exige parar, pensar, preguntarme o preguntar, hacer y deshacer, y tantos verbos más.

También me motiva la docencia. Enseñar es algo clave para mí. El conocimiento no se guarda, se comparte. He aprendido muchísimo de mis estudiantes a lo largo de los años en la Universidad. Y ahora aprendo de las preguntas que me hacen los estudiantes de Power BI, en nuestra academia Felices las Paulis y las Yanis 🐄. De los vínculos humanos nace lo extraordinario. Y agradezco poder compartir conocimiento como docente en los cursos, en La Cocina del Dato en mi canal de Youtube, en eventos como speaker… en fin, haciendo lo que amo hacer.

¿Qué momento o decisión marcó un antes y un después en tu carrera profesional?

¡Buena pregunta! Como persona inquieta, siempre estoy haciendo cosas que cambian el rumbo de alguna parte de mi vida. Si tuviera que mencionar la primera que marcó un antes y un después en mi carrera profesional, diría que fue la decisión de profesionalizar mi tarea investigativa inscribiéndome en una Especialización en Ciencia de Datos aplicada a Ciencias del Comportamiento, en mi querida Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Ahí fue que me di cuenta de que me interesaba no sólo analizar datos, sino también escribir código al servicio de ello. Pero necesitaba conocer a personas que ya estuvieran ahí. Entonces, un día nos sentamos con una amiga (especialista en RRHH) en una cafetería, y le dije “necesito entender cómo funciona LinkedIn”. Abrí mi cuenta, y a partir de ese momento hago todo el networking que puedo para crecer junto a la comunidad.

¿Qué habilidades consideras imprescindibles para liderar equipos en el contexto actual?

Hoy más que nunca considero fundamental la comunicación asertiva. Sobre ese cimiento se construyen las habilidades blandas más importantes. Viniendo del campo de la psicología, he notado que en el ámbito de la tecnología hay una tendencia a priorizar lo técnico. Las habilidades blandas, en la lógica de ese ámbito, son algo que se tiene o no se tiene. Así de binario. Pienso que el valor agregado de cualquier persona que de verdad lidere, radica en sus habilidades blandas. Y en la certeza de que lo mejor que le puede pasar es que su equipo sepa más que ella. Aprender del equipo (o de los estudiantes, también en mi caso), vale oro. Comunicación asertiva, humildad, empatía, pedagogía. Lo que no se puede explicar en palabras simples, no fluye. Y el rol del líder, después de todo, es encontrar los intersticios para que el flujo de trabajo corra, mientras las personas pueden seguir siendo eso: personas.

¿Cómo gestionas la presión y la toma de decisiones en situaciones de incertidumbre?

Uf. ¿La verdad? Me quedé un rato pensando y mirando la pantalla. Me gustaría escribir sobre el arte de priorizar tareas en situaciones de presión e incertidumbre. Presión, porque siempre hay alguien que quiere las cosas para YA. Incertidumbre, porque en culturas organizacionales caóticas todo se convierte en un eterno “¡¿qué quieren de mí!?”. En ocasiones tuve que admitir que más una persona me “odiara” porque las presiones me llevaron por otros rumbos. Y de alguna manera, es una parte no grata de la gestión de estos escenarios.

Me gusta mucho usar la matriz de impacto-esfuerzo:

Esto me da un mapa visual claro de por dónde empezar y cuánto tiempo dedicarle a cada asunto.

Otra herramienta que me ayuda a gestionar el tiempo y a concentrarme, cuando todo es caos e incertidumbre, es la técnica pomodoro: cierro todas las distracciones (empezando por WhatsApp y LinkedIn), y me dedico 20 minutos a algo concreto, sin cambiar el foco. Luego, descanso cinco minutos. Y así sucesivamente. Es difícil desarrollar el hábito, pero es una técnica que funciona muy bien.

En resumen: mucha claridad para priorizar, y mucho foco para ejecutar.

Comunidad y “La cocina del dato”

Que significa para ti la comunidad?

La comunidad me lo ha dado todo. Cuando empecé sin saber siquiera cómo funcionaba LinkedIn, encontré en las personas de la comunidad un acompañamiento sin precedentes. Ese implícito “yo también estuve ahí” es lo que siempre me empujó a no darme por vencida. Otros habían llorado antes que yo, otros también se habían preguntado “¿Y si esto no es para mí?” o “No, yo no sirvo para esto...”. Personas maravillosas, inspiradoras, que no tienen miedo de contar sus historias de vida al resto. Comunidad es mostrarnos así de humanos y vulnerables, a la vez que compartir conocimiento de manera apasionada y amorosa. Yanina siempre dice algo que me resuena: la lógica de “no te cuento esto que sé, porque me vas a robar la idea o me vas a quitar el trabajo” no va. La comunidad comparte, celebra, y aprende como un gran grupo de personas movilizadas por lo mismo. Compartir conocimiento, aprender y hasta (¿por qué no?) hacer grandes amigos.

¿Qué buscas mostrar de los invitados a través de este formato tan poco convencional?

La Cocina del Dato nació de la necesidad de mirar a nuestra comunidad desde otra óptica. No dejamos de ser profesionales y hablar de tecnología, claro está, pero también necesitamos resaltar esa otra cara de la moneda: personas que cocinan, se divierten, se abren en una conversación honesta y sin tapujos.

Estaba sentada en mi oficina, pensando en todos los referentes que ya hacen entrevistas a otros tantos referentes de la comunidad. ¿Qué puedo aportar de nuevo a algo que ya está sucediendo? En ese instante recordé que me gusta jugar, que me encanta actuar… y el resto es historia. Tomé la Cocina del Dato como el escenario para invitar a otros a jugar y exponerse desde otro lugar. Y debo decir que me llevé gratas sorpresas 💜.

¿Qué episodio te ha sorprendido más y por qué?

Bueno, me has dado el pie para seguir desde el cierre de la respuesta anterior. El formato descontracturado de La Cocina del Dato me ha permitido encontrar la sensibilidad de referentes que no conozco en persona, y que en alguna medida hasta los tenía “idealizados”. Es que los ídolos tienen eso, ¿no? En nuestra cabeza son personas que ni siquiera van al baño 😅. Pero si hay algo lindo de La Cocina del Dato, es la posibilidad que nos da de ver con lupa a quienes creíamos que nos veían desde muy arriba.

Todos los episodios tuvieron algo muy especial: la amistad incondicional de Yanina Ariadna estrenando el ciclo; la amabilidad de Sergio Campos al animarse a cocinar por primera vez en la vida; la capacidad inigualable para filosofar que tiene Walter Calcagno; la dulzura de Jon Unzueta contándonos que es campeón en hacer tortillas; la energía poderosa y contagiosa de Vicente Magallanes; la frescura y alegría de Annabella Chenal; el profesionalismo (en los datos y en la cocina) de María Fernanda Rodriguez Vazquez; y la sencillez y apertura de un grande como Juanjo Luna. ¡Y los que vendrán!

¿Qué retos tiene grabar mientras cocinas y entrevistas a la vez?

El mayor reto empieza desde antes de entrar en vivo: hacer las piezas gráficas, comprar los ingredientes, acomodar al set… Además, la cocina donde grabo es la cocina de mi oficina y, obviamente, no tengo todos los elementos. Así que en casa siempre va a pasar esto de “Pau, ¿el sartén lo dejaste de nuevo en tu oficina?” 😂. Si alguna marca me quiere auspiciar y regalarme un par de ollas, se agradece. Jaja.

Luego, el reto de cocinar y entrevistar: en más de una ocasión he derramado líquidos, ensuciado el computador, salpicado todo… pero es parte de la magia de hacer todo a la vez, supongo. Es un lindo desafío. Cuando está Yani como co-host, se hace todo más sencillo.

¿Cuál es tu metodología habitual para abordar un problema de datos desde cero?

Mi punto de partida nunca son los datos, sino el problema de negocio. Antes de abrir cualquier dataset intento entender qué decisión se quiere tomar y qué impacto tendría. Primero, saber quién toma la decisión y en qué contexto. Quiero tener claro que el problema inicial se está formulando correctamente. Luego, qué medir y cómo medirlo, para traducir esas métricas en accionables. ¿Qué datos tengo para lograrlo? Es importante sondear su calidad y sus posibles sesgos. También clarificar si falta la recolección de algún dato fundamental. Analizar de manera exploratoria los datos: identificar anomalías y pistas. Realizar el proceso completo de ETL, modelar y visualizar. Por último, traducir el resultado a una recomendación accionable.

Es decir que, más allá del dashboard, intento hacer hincapié en la respuesta que necesito dar para tomar una buena decisión.

¿Qué errores comunes ves cuando equipos o empresas intentan tomar decisiones basadas en datos?

Veo dos errores recurrentes, que son más bien creencias falsas: creer que se puede vivir de reportes ad hoc, y creer que un reporte automatizado se construye de la noche a la mañana.

Sobre todo cuando la calidad del dato es terriblemente mala, llegar a un producto terminado, que permita tomar decisiones basadas en evidencia, puede demorar más de lo que cualquier empresa piensa. Pero ya sabemos que usualmente todo se pide para YA. Y es una frustración con la que, todos los que nos dedicamos a esto, tenemos que lidiar.

Vivir de reportes ad-hoc tampoco es una opción, porque retrasan la adopción de reportes automatizados que nos podrían ahorrar muchísimo tiempo en desarrollo, y darnos más tiempo para analizar y tomar decisiones. Pero, cuando todo es para ayer, toca correr.

Se me acaba de ocurrir un tercer error: confundir a los desarrolladores con los analistas. En ocasiones nos toca hacer el proceso de BI de punta a punta, con la exigencia de sugerir cursos de acción. Ahora bien, si la misma persona realiza todo el flujo de trabajo, y al terminar el producto se le pide un desarrollo nuevo: ¿en qué momento se sienta, analiza y sugiere acciones? Esto es algo que veo frecuentemente en Argentina, al menos. Demasiados eslabones de trabajo para una sola persona.

La última: querer adoptar IA cuando no se tienen las bases para hacerlo. No quiero extenderme mucho más, pero está claro que si la arquitectura y calidad de los datos no están garantizadas, no hay IA que valga. La necesidad de subirse a la ola que tienen muchas empresas, les nubla la visión de lo que realmente necesitan para llegar a ese punto: cimientos firmes.

¿Cómo gestionas situaciones en las que los datos contradicen la intuición del negocio?

Primero intento evitar dos extremos: descartar los datos demasiado rápido o aceptar el resultado sin cuestionarlo. Luego, reviso todo el proceso: desde la obtención de datos, la transformación de datos, el modelado, las medidas, etc. Si todo está bien a simple vista, lo expongo con el equipo: “esto me parece raro, ¿por qué podría ser?”. Ensayamos hipótesis, damos vuelta el reporte. Averiguamos con otros sectores si ese resultado es muy descabellado o si pasó algo de lo que no nos enteramos. Recién en ese punto podemos llegar a alguna conclusión, y muchas veces nos llevamos sorpresas que cambian el rumbo de las decisiones.

cierre

¿Qué proyecto te ilusiona especialmente en este momento?

Me ilusiona mucho ver crecer la comunidad Felices los Datos, que fundamos con Yani. También me hace muy feliz el desarrollo exponencial de nuestra academia Felices las Paulis y las Yanis. Somos felices haciendo lo que hacemos, y queremos que cada vez haya más personas apasionadas en nuestra comunidad. ¿Cuántas veces hice referencia a la felicidad?

Si pudieras enviar un mensaje a tu “yo” de hace 10 años, ¿qué le dirías?

Que siga toda la vida con el espíritu inquieto que la caracteriza, que no se rinda, y que siempre habrá cosas más grandes por delante.

 

Con este intercambio de ideas, experiencias y miradas, bajamos el telón de una nueva sesión en la PowerTaberna. Paula nos recordó que los datos también inspiran, que el conocimiento se multiplica cuando se comparte y que siempre hay nuevos caminos por descubrir cuando la curiosidad guía el proceso.
Gracias Paula por pasarte por la taberna, por contarnos tu experiencia y anécdotas.

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